miércoles, 6 de junio de 2018

Neoplasias del intestino delgado

Neoplasias del intestino delgado
En este artículo, los autores hacen una exhaustiva revisión de los tumores del intestino delgado.
Autor: Dres. Gill SS, Heuman DM y Mihas AA. Fuente: Division of Gastroenterology, Medical College of Virginia, Commonwealth Virginia University, Richmond, Virginia, U.S.A J Clin Gastroenterol 2001 Oct;33(4):267-82
Presentación clínica
Los tumores del ID son de presentación insidiosa, con trastornos inespecíficos (dolor abdominal, anemia, hemorragia y obstrucción); en consecuencia, el médico puede tardar en sospecharlo y de ese modo dilatar su diagnóstico. En un estudio, el tiempo medio de diagnóstico fue de 7 meses. Suelen encontrarse durante una cirugía por obstrucción intestinal. Los tumores benignos son usualmente asintomáticos y son hallados sobre todo en las autopsias.
En el siguiente cuadro pueden observarse las presentaciones clínicas y el tumor o el sindrome de más fácil asociación
Presentación clínica y algunos carcinomas seleccionados del ID
Ictericia + melena --> tumor de más probable: Carcinoma ampollar
Enrojecimiento + diarrea --> tumor de más probable: Carcinoide (metástasis)
Obstrucción intestinal -->  tumor de más probable: Lipoma
Intususcepción + pigmentación melánica -->  tumor de más probable: Sindrome  de Peutz-Jeghers
Hemorragia gastrointestinal -->  tumor de más probable: Leiomioma
Perforación -->  tumor de más probable: Leiomioma-linfoma
Diagnóstico por imágenes
Según expresan los autores, ante trastornos abdominales inespecíficos o crónicos, con anemia ferropénica inexplicada, es importante considerar la posibilidad de un tumor del ID. Para el diagnóstico de las lesiones avanzadas pueden servir los exámenes usuales, los que permiten evaluar los trastornos abdominales (esofagogastroduodesnoscopia, colonoscopia, radiografías seriadas del tránsito del ID y ecografía abdominal), pero son poco sensibles para las lesiones malignas tempranas de carácter curable.
Las radiografías simples pueden revelar obstrucción, tumores calcificados o signos de perforación. La tomografía computada (TC) es una herramienta de primera línea. La radiografía del tránsito del ID es simple, barata y no invasiva, pero poco sensible. Mucha mayor información se obtiene usando enteroclisis. En esta radiografía con doble contraste radiográfico, se intuba el duodeno descendente con una sonda nasogástrica por la que se infunden en el ID, bario y metilcelulosa bajo presión. No solo permite estudiar la luz intestinal sino también la superficie mucosa.
Hay informes favorables para los resultados obtenidos con TC combinada con enteroclisis. En cambio la utilidad de la resonancia magnética y de la ecografía para el estudio de los tumores del ID es muy limitada, no así la ecografía endoscópica, la cual no solo brinda imágenes de alta resolución de la pared gastrointestinal y las estructuras vecinas sino también de las lesiones del ID correspondientes a tumores ampollares. Esto ha sido confirmado en dos estudios comparativos prospectivos con 87 pacientes.
Endoscopia del ID
La endoscopia del ID o enteroscopia es de reciente aplicación, a la cual los especialistas recurren cada vez más, a pesar de la poca adhesión que tenía el método en un principio. La enteroscopia se hace en forma directa o a través de un sonda, o intraoperatoria, asistida por laparoscopia. Una cuarta modalidad de reciente uso es la ingestión de una cápsula de video, la cual transmite las imágenes del ID, lo que permite visualizar en forma directa todo el tracto gastrointestinal, pero tiene limitaciones debido a que no produce imágenes de video continuas y no puede controlarse la posición y la orientación de la cámara.
Tumores benignos
Leiomioma
Son los más tumores benignos sintomáticos más comunes del ID y junto con los leiomiosarcomas constituyen los ahora denominados tumores del estroma, de manera que en la actualidad estos tumores corresponden al subgrupo más importante de tumores gastrointestinales mesenquimáticos y comprenden la mayoría de los tumores clasificados como tumores gastrointestinales del músculo liso. Son intraluminales, intramurales, extraluminales y en forma de manubrio, y no presentan mitosis como el leiomiosarcoma.
De acuerdo con un estudio de los Armed Forces Instituty of Pathology, los tumores del estroma gastrointestinal expresan CD117(KIT), mientras que los del ID expresan con mayor frecuencia actina del músculo liso alfa, lo que despierta la expectativa en los autores de que pronto habrá pruebas biológicas moleculares que permitan su caracterización precisa.
La mayoría de los leiomiomas se encuentra en las autopsias. Como tienden a ser muy vascularizados y se ulceran, una de sus presentaciones frecuentes (65%) es la hemorragia gastrointestinal, en particular del duodeno, tanto aguda como crónica, en este caso, con anemia ferropénica como única manifestación. Otras presentaciones son el crecimiento intraluminal y la compresión o o la intususcepción (25%). A veces adquiere un tamaño que hace posible su palpación. Su diagnóstico se facilita con el uso de la enteroclisis y la enteroscopia.
Adenoma
Son los tumores benignos asintomáticos más comunes del ID, presentándose como adenoma tubular, túbulovelloso y velloso. Un componente velloso, la atipía o el tamaño grande aumentan el riesgo de malignización (en un estudio de 192 pacientes, 42% de los adenomas vellosos se malignizó), lo que establece la indicacación de extirpación.
Lipoma
Son los terceros en frecuencia en el ID, sobre todo en la parte distal. Los dos tercios son asintomáticos y se encuentran durante una cirugía o la autopsia. La principal manifestación es la obstrucción intestinal y la hemorragia gastrointestinal intermitentes (muchas veces por intususcepción). Se diagnostican con mayor facilidad en los estudios baritados, donde se ven como lesiones radiolúcidas bien circunscritas intramurales. En la TC se observa una atenuación "grasa."  Tienen poco potencial de malignización.
Hamartoma de la glándula de Brunner
El hamartoma de la glándula de Brunner o Brunneroma es una lesión poco común del duodeno proximal. Es asintomático y se encuentra incidentalmente en la endoscopia. A veces se produce hemorragia gastrointestinal y obstrucción. No tiene potencial maligno.
Hemangioma
Son raros, menos del 0,05% de todas las neoplasias intestinales. A veces son múltiples y pueden dar dolor abdominal, hemorragia y obstrucción. Recientemente se ha descrito su diagnóstico endoscópico y su resección por enteroscopia intraoperatoria.
Hiperplasia linfoide nodular intestinal
Son folículo linfoides grandes y múltiples que tienen la apariencia de tumores submucosos. Son asintomáticos, pero pueden asociarse con diarrea y sindrome  de malabsorción y a veces, intususcepción. Se presentan más en individuos con deficiencia de IgA o inmunodeficiencia variable común. Toma el yeyuno y el ileum, y raramente el colon proximal. Puede transformarse en linfoma.Tumores malignos
Adenocarcinoma (no ampollar)
Es el más común de los tumores malignos del ID (30 a 50% de todas las neoplasias del ID). La gran mayoría aparece en el duodeno y el yeyuno, excepto en presencia de la enfermedad de Crohn, sobre todo en varones mayores de 70 años. Un estudio europeo reciente lo ha asociado con el alcohol pero no con el tabaco, como así con ciertas ocupaciones. Otros factores predisponentes son: la enfermedad de Crohn, la enfermedad celíaca, la neurofibromatosis y los procedimientos de derivación urinaria como el conducto ileal. El factor de riesgo más importante es la presencia de un adenoma preexistente, en asociación única o múltiple con uno de los sindromes de poliposis múltiple. Más del 40% de los pacientes con poliposis adenomatosa familiar tiene pólipos adenomatosos en el ID proximal y el 5% desarrolla adenocarcinoma invasivo del duodeno.
Estos últimos devienen sintomáticos muy rápidamente, lo que permite su diagnóstico temprano y la consiguiente intervención terapéutica. Sin embargo, la mayoría de los carcinomas del ID son asintomáticos en el momento del diagnóstico. Su cercanía con los vasos linfáticos de la mucosa explica su tendencia a las metástasis precoces.
Según los autores, se presentan con obstrucción, hemorragia gastrointestinal franca u oculta, pérdida de peso e ictericia y para su diagnóstico se recurre a los estudios de contraste baritado y endoscopia gastrointestinal alta. Los adenocarcinomas del ileo asociados con enfermedad de Crohn son de difícil diagnóstico porque pueden confundirse con las lesiones de la enfermedad de base. Para los tumores en otros segmentos es necesaria la enteroclisis o la enteroscopia. Las metástasis se evalúan por TC, y a veces por resonancia magnética, ecografía endoscópica o angiografía.
La estadificación se hace de acuerdo con el sistema TNM y el tratamiento de elección es la cirugía. Los tumores duodenales pueden necesitar pancreatoduodenectomía y en otras localizaciones puede requerirse la resección simple del segmento afectado, con parte del mesenterio y un amplio margen quirúrgico de seguridad. La quimio y la radioterapia no son útiles, aclaran los autores.. Si el tumor es poliposo y está confinado a la mucosa y la submucosa puede extirparse por vía endoscópica.
Adenocarcinoma ampollar
El más común es el de la ampolla de Vater. En realidad, dicen los autores, este tumors es el tumor extracolónico más común en los pacientes con poliposis adenomatosa familiar (100 a 200 veces más que en la población general). Se presenta con obstrucción biliar e ictericia.
El diagnóstico se hace por contraste baritado o endoscopia. La duodenoscopia con vista lateral es muy útil para el examen y la biopsia de la ampolla. La ecografía endoscópica puede mostrar la profundidad de la invasión tumoral y detectar metástasis ganglionares.
Las estadificación es importante, pues las lesiones iniciales pueden ser resecadas (por pancreatoduodenectomía), con una gran probabilidad de curación.
Leiomiosarcoma
Es el cuarto tumor maligno del ID más común, con localización en el yeyuno, seguido del ileo y el duodeno. El pico de incidencia es a partir de los 60 años, con cierta predominancia masculina. Puede adquirir un gran tamaño antes de que se desarrollen los síntomas que obligan a un estudio diagnóstico. Puede haber melena o hemorragia rectal recurrentes por ulceración central. En el momento del diagnóstico, la mayoría de los pacientes presenta un tumor palpable.

Es muy difícil diferenciar si el tumor del estroma es benigno o maligno. Se sigue usando el criterio de Evans más el número de figuras mitóticas por campo de aumento. Por consenso, se acepta que el hallazgo de menos de 2 mitosis/10 campos de aumento (o 10 mitosis/50 campos) descarta el leiomiosarcoma, con un pronóstico excelente. Un alto número de mitosis se correlaciona con la presencia de metástasis y escasa supervivencia a los 5 años. En poco tiempo se contará con pruebas moleculares para definir el potencial maligno de los leiomiomas. En un estudio, la falta de expresión del gen de la isoactina del músculo liso gama se correlacionó en un 100% con malignidad en leiomiosarcomas sospechosos.
El único tratamiento efectivo es el quirúrgico, dicen, mediante la resección en bloque del tumor y el mesenterio adyacente. Su pronóstico es malo (28 a 33% de supervivencia a los 5 años); menos de 18 meses en las lesiones de alto grado.
Linfoma
Es el tercer tumor maligno primario más común y da cuenta del 15 a 205 de todos los tumores malignos del ID. El linfoma no Hodgkin digestivo corresponde al 5 a 20% de todos los linfomas no Hodgkin, siendo el tracto gastrointestinal el sitio extraganglionar más común de presentación de los linfomas. Más de los dos tercios se presenta en el estómago y el resto en el ID y el colon.
Los criterios diagnósticos para el linfoma gastrointestinal primario son:
Ausencia de linfadenopatías palpables.
Frotis de sangre periférica y biopsia de médula ósea normales.
Ausencia de linfadenopatía mediastinal en la radiografía de tórax.
Enfermedad confinada al segmento del ID afectado.
Linfadenopatías regionales solo inicialmente
Ausencia de compromiso tumoral hepático o esplénico, excepto por extensión directa del tumor primario
Excepto los linfomas de células T del ID en presencia de esprue celíaco, casi todos los linfomas intestinales primarios son linfomas de células B no Hodgkin, de malignidad intermedia o elevada.Clasificación de los linfomas
Linfoma de células B Linfoma de MALT de células B de grado bajo (MALT: tejido linfoideo asociado a la mucosa)
 Linfoma de MALT de células B , ± componente de grado bajo
 Linfoma mediterráneo, grados bajo, mixto y elevado
 Linfoma maligno, centrocítico
 Linfoma símil Burkitt
 Otras formas de linfoma correspondientes a la clasificación de ganglios linfáticos periféricos

Linfoma de células T Linfoma de células T asociado a enteropatía
 Linfoma de células T no asociado a enteropatía

La presentación inicial común es con dolor abdominal, astenia, diarrea, adelgazamiento y a veces fiebre. Menos comunes son la hemorragia gastrointestinal, la obstrucción y la perforación (25%). Las tres cuartas parte de las lesiones son grandes (más de 5 cm) con o sin compromiso ganglionar regional.
En la siguiente tabla se resumen los criterios comparativos de 3 sistemas de estadificación diferentes.

La supervivencia de estos tumores es de 25 a 30% a los 5 años, dependiendo del grado (estadio superior a IIE2, >10 cm, presencia de inmunoblastos y aneuploidia, linfocitos T Inmunoperoxidasa positivos y abdomen agudo. Los linfomas de linfocitos B tienen mayor supervivencia  (75% en una serie).
Otras formas menos frecuentes de linfomas intestinales incluyen los MALTomas, los que han sido relacionados con H. pylori y la macroglobulinemia primaria de Waldenström.
Tumores neuroendocrinos
El 80% de los tumores está representado por tumores con células carcinoides enterocromafin argentafin, tumores duodenales de células G secretores de gastrina y carcinoide rectal trabecular de células L. El resto está constituido por paragangliomas gangliocíticos, somatostatinomas, vipomas y schwannomas. Recientemente se ha aceptado que el término "carcinoide" representa un amplio espectro de neoplasias diferentes originadas en células neuroendocrinas diferentes. Los autores limitan su análisis a los tumores carcinoides del ID secretores de serotonina (5-hidroxitriptamina) o algunos de sus precursores.
Según los responsables de la revisión, en un estudio de 8.305 casos, los sitios de localización más frecuentes fueron el tracto gastrointestinal y el sistema broncopulmonar. Los digestivos se alojan en el ID (29%), apéndice (19%) y recto (12,5%). Su pico de incidencia ocurre entre las 6ª y 7ª décadas de la vida y las lesiones se caracterizan por tener afinidad con las tinciones de plata, por marcadores neuroendocrinos generales (sinaptofisina, cromogranina y otros) o más específicamente, por inmunocitoquímica, usando anticuerpos contra sus productos celulares específicos (serotonina, histamina, neurotensina, dopamina y corticotrofina).
Las manifestaciones clínicas son vagas o ausentes. Se detectan durante la cirugía de otra enfermedad o la evaluación de metástasis hepáticas. Algunos sufren dolor abdominal, intususcepción, obstrucción intermitente, hemorragia gastrointestinal o tumor palpable. Cerca del 10% segrega mediadores bioactivos y son los que dan los síntomas característicos del sindrome carcinoide: calambres intestinales intermitentes, diarrea, enrojecimiento, broncoespasmo y cianosis.
La semiología revela un soplo tricuspídeo de regurgitación, por engrosamiento endocárdico fibroso y retracción de las valvas. Solo el 10 a 15% de los pacientes con sindrome carcinoide sufre cardiopatía izquierda.
El uso de la enteroscopia directa puede mejorar las posibilidades diagnósticas del sindrome, comparada con los otros métodos convencionales. También puede hacerse centellografía con radionúclidos receptores de somatostatina y midiendo los productos de los carcinoides y sus metabolitos. La presencia de más de 10 mg/24 h de ácido 5-hidroxi-indolacético en orina confirma el diagnóstico.
Las metástasis son más comunes en los tumores > 2 cm; las metástasis ganglionares se presentan en el 20 a 45% de los casos. En el mencionado trabajo de 8.305 casos, en el 71% de los casos las lesiones no eran localizadas, por lo que se aconseja resecar el tumor junto con los ganglios de drenaje adyacentes. Para los tumores apendiculares, que suelen no ser > 1 cm, alcanza solo con la apendicectomía. En cambio, dicen los autores, las lesiones >2 cm deben tratarse con hemicolectomía, por el riesgo (30%) de compromiso ganglionar. La supervivencia a los 5 años de los carcinoides del ID es cercana al 55% mientras que la de los apendiculares llega al 85%. Los rectales, son en general asintomáticos y no causan sindrome carcinoide.
"La clave para el manejo exitoso de estos tumores es asegurarse que la lesión sea extirpada por completo y considerar la posibilidad de lesiones múltiples que también requerirán su remoción," afirman los autores..
Los análogos de la somatostatina (como el octeotride) poseen un papel importante tanto en el diagnóstico como en tratamiento de los tumores carcinoides metastásicos, uniéndose a los receptores de las somatostatina, que son expresados por más del 80% de esos tumores. La centellografía con somatostatina ha detectado lesiones con una sensibilidad del 90% mientras que el octeotride también mejoró los síntomas en el 90% de los pacientes y disminuyó la excreción urinaria de ácido 5-hidroxi-indolacético en un 80%. Sin embargo, todavía no se ha comprobado que induzca la remisión de los tumores.Asociaciones
Enfermedades sistémicas asociadas con neoplasias del ID
Sindrome  de Peutz-Jeghers
Es un enfermedad rara, autosómica dominante, caracterizada por una poliposis hamartomatosa digestiva, en especial del ID, con pigmentación melánica de la piel y las mucosas, que parte de la mucosa muscular y se extiende dentro de los pólipos. Estos son múltiples y de diferentes tamaños, y entrañan el riesgo de intususcepción y hemorragia gastrointestinal aguda.
La enfermedad es benigna pero con potencial adenocarcinomatoso, por lo que en la actualidad existe un nuevo concepto, dicen los autores, expresado como la secuencia hamartoma-adenoma-carcinoma. Estos pacientes también tienen propensión a cánceres extraintestinales (ovario, útero, mama, testículo, cabeza y cuello). El gen correspondiente al sindrome, el LKB1 en el cromosoma 19, codifica la serina-treoninacinasa STKII.
El tratamiento es problemático por la diseminación de los pólipos en el ID. Antes se resecaban grandes porciones del ID pero en la actualidad, la tendencia se limita a una resección intestinal mínima, la cual se ve facilitada por el advenimiento de la enteroscopia que permite la detección preoperatoria de los pólipos.
Enfermedad celíaca
Esta enfermedad recién fue caracterizada como un linfoma de células T en 1985. Esta enteropatía asociada a un linfoma de células T se acompaña usualmente por una ulceración mucosa inespecífica, similar a la observada en otras complicaciones de la enfermedad celíaca: "yeyunitis ulcerosa."  Se presenta principalmente en la 5ª década de la vida como una recaída de la enfermedad celíaca. Según los autores, la presencia de síntomas refractarios a la evitación del gluten debe hacer sospechar un linfoma de células T asociado a enteropatía. La enteritis ulcerosa crónica y este linfoma pueden ser parte de un espectro continuo de la enfermedad.
Enfermedad inmunoproliferativa del ID  (EIPID)
También conocida como enfermedad de las cadenas alfa, linfoma mediterráneo o linfoma difuso del ID, es un tipo especial de linfoma de tejido linfoide asociado a la mucosa. Prevalece en regiones muy pobres y es casi desconocida en el mundo industrializado, excepto en las personas que migran de aquellas regiones. Esta relacionada con la falta de higiene, las parasitosis endémicas y otras infecciones entéricas. Su pronta respuesta al tratamiento antibiótico es un signo indirecto de la validez de la teoría de la colonización microbiana o parasitaria del ID.
Se caracteriza por un infiltrado linfoplasmocitario intenso de la lámina propia y, a veces, de los ganglios regionales del ID proximal. Las células proliferativas son linfocitos B secretores de IgA. La paraproteína de cadenas pesadas alfa, detectada en el 20 a 70'% de los pacientes, deriva de un clon anormal de esos linfocitos. Comúnmente, el linfoma es de la variedad inmunoblástica.
Se presenta con diarrea crónica, sindrome  de malabsorción, adelgazamiento, dolor abdominal, hipocratismo digital y retardo del crecimiento, de meses a años de duración. Afecta usualmente al yeyuno y el duodeno y en ocasiones al ileum. En la radiografía baritada se observa la dilatación del intestino con engrosamiento de los pliegues mucosos, ulceraciones e infiltrados submucosos, solos o asociados. Hay hipomotilidad del intestino, con falta de distensibilidad. Es común la colonización con Giardia y en el laboratorio se encuentra la paraproteína de cadenas alfa.
De acuerdo con el sistema de Galian y col. la EIPID tiene tres estadios (A, B y C), correspondientes a los estadios benigno inicial, premaligno intermedio y maligno tardío. No existe consenso respecto de su tratamiento óptimo, estando en vigencia la antibióticoterapia (tetraciclinas), para el primer estadio (A).
Para los no respondedores o estadios posteriores se recurre a la radiación abdominal, muchas veces combinada con quimioterapia. La supervivencia ronda el 70% a los 5 años. La erradicación de H. pylori ayuda a la completa remisión de la EIPID.
Enfermedad de Crohn
Los pacientes con enfermedad inflamatoria del ID, en especial con colitis ulcerosa, tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer digestivo, en especial colorrectal (5 a 20 veces, en especial el colon derecho). El riesgo (no bien definido) de adenocarcinoma del ID es mayor en los pacientes con enfermedad de Crohn que en la población general habiéndose identificado factores como el sexo, la duración de la enfermedad, la fistulización y la presencia de asas intestinales ciegas creadas quirúrgicamente.  También está aumentado el riesgo de linfoma.
Otros sindromes asociados con neoplasias del ID
Se trata de la neurofibromatosis-1 (enfermedad de von Recklinghausen), SIDA, poliposis adenomatosa familiar, sindrome  de Gardner, sindrome  de Turcot, sindrome de Cronkhite-Canada, enfermedad de Cowden y ciertos procedimientos urológicos (por ej., conducto ileal de la ileocistoplastia).

viernes, 1 de junio de 2018

Diarrea crónica y trombosis venosa profunda durante el tratamiento con olmesartán

Rev Gastroenterol Mex 2018;83:200-2 - Vol. 83 Núm.2 DOI: 10.1016/j.rgmx.2016.10.011

Diarrea crónica y trombosis venosa profunda durante el tratamiento con olmesartán
Chronic diarrhea and deep vein thrombosis during treatment with olmesartan
A. Gião Antunesa,, A.M. Vaza, J. Cadilláb, B. Peixea, H. Guerreiroa
Departamento de Gastroenterología, Centro Hospitalar do Algarve EPE, Faro, Portugal
Departamento de Patología, Centro Hospitalar do Algarve EPE, Faro, Portugal

La diarrea crónica es una de las entidades de mayor reto en la gastroenterología. Desde 2012 el olmesartán se ha reconocido como un agente causal para la diarrea crónica que debería incluirse en el diagnóstico diferencial de los pacientes con atrofia vellositaria y serologías celiacas negativas1.
Una mujer de 69 años de edad ingresó en urgencias por una disminución progresiva en su nivel de consciencia, junto con edema de miembro inferior. Los familiares de la paciente indicaron que hacía 6 semanas comenzó a experimentar deposiciones acuosas (5-6 episodios/día) progresivas, de gran volumen, sin sangre o dolor abdominal. Debido a la anorexia y pérdida de peso (±2kg), la paciente fue evaluada previamente por su médico general y se le medicó empíricamente con metronidazol y ciprofloxacino más un probiótico, sin mejoría alguna. También se realizó una colonoscopia que no identificó anormalidades macroscópicas (no se realizaron biopsias). Sus antecedentes de interés incluían hipertensión tratada con olmesartán y aliskirén y enfermedad por reflujo gastroesofágico tratada con pantoprazol. La paciente llevaba tomando estos medicamentos aproximadamente un año. No hubo contacto epidemiológico relevante.
Al realizar la exploración física obtuvo 8 puntos en la escala de Glasgow y presentó taquipnea e inestabilidad hemodinámica. Sus mucosas estaban deshidratadas y su abdomen no presentaba dolor. El edema bilateral era más pronunciado en el lado izquierdo. La exploración proctológica no identificó anormalidades.
Los resultados de las pruebas sanguíneas iniciales fueron: Hb: 14.5g/l; GB: 14.7×109/l;N: 87.9%; plaquetas: 213×109/l; Na: 153mmol/l;K: 2.7mmol/l; BUN: 77mg/dl; creatinina: 3.9mg/dl; PCR: 16mg/l; INR: 1.5; albúmina: 2.5g/dl. La gasometría arterial mostró acidosis metabólica (pH: 7.247; HCO3: 5.3 mEq/l).
El ultrasonido subsecuente del miembro inferior reveló una trombosis venosa profunda (TVP) afectando la vena femoral y la vena poplítea izquierda. Se comenzó la anticoagulación intravenosa.
Mejoró el funcionamiento renal, por lo que se realizó una TC (fig. 1) que confirmó la extensión de la TVP. No se observaron otras anomalías. Dadas las características de la diarrea se llevó a cabo una endoscopia alta, la cual no mostró anormalidades macroscópicas (se tomaron biopsias).

TC revelando una TVP extensiva afectando la vena femoral y la vena poplítea izquierda (×10).
Figura 1.
(0.25MB).
TC revelando una TVP extensiva afectando la vena femoral y la vena poplítea izquierda (×10).
La evaluación microbiológica de las heces y la prueba de toxinas Clostridium difficile fueron negativas. Las pruebas sanguíneas subsecuentes reportaron una deficiencia de hierro (hierro: 28 ug/dl; ferritina: 56ng/ml; transferrina: 85mg/dl), un valor de folato bajo (2.0ng/ml) y un nivel de colesterol total de 103mg/dl. El cribado de VIH también fue negativo. Las inmunoglobulinas séricas, fibrinógeno, aminotransferasas, vitamina B12, TSH, FT4, calcio, magnesio, fósforo y anti-Tg fueron normales.
El examen histológico (fig. 2) mostró atrofia vellositaria subtotal con infiltración linfocítica en la lámina propia. El estudio de factor protrombótico fue negativo.

Biopsias del intestino delgado mostrando atrofia vellositaria e infiltración linfocítica crónica de la lámina propia (hematoxilina-eosina ×15).
Figura 2.
(0.32MB).
Biopsias del intestino delgado mostrando atrofia vellositaria e infiltración linfocítica crónica de la lámina propia (hematoxilina-eosina ×15).
La causa más común de la atrofia vellositaria es la enfermedad celiaca. Sin embargo, cuando se trata de una serología celiaca negativa se deben considerar otros diagnósticos, como la enfermedad de Crohn, las infecciones entéricas, el esprúe colagenoso/tropical, inmunodeficiencia variable común, enteropatía autoinmune, malignidades hematológicas y enteropatía inducida por fármacos2.
Después de descartar otras causas posibles, establecimos el diagnóstico de una enteropatía inducida por olmesartán.
La mejoría fue rápida con la suspensión del olmesartán, y 9 días después de su ingreso la paciente presentaba heces sólidas y formadas con una evacuación por día. El olmesartán se sustituyó por hidroclorotiazida y la paciente fue dada de alta con terapia de hierro por vía oral, suplementación de ácido fólico y apixabán. La reexposición al pantoprazol y aliskirén no condicionó la reaparición sintomática.
Dos meses después las pruebas sanguíneas confirmaron el buen progreso de la paciente. La endoscopia y la colonoscopia subsecuentes no mostraron anormalidades macroscópicas o histológicas.
El olmesartán es un antagonista de los receptores de angiotensina ii (ARA-II) utilizado desde 2002 para el tratamiento de la hipertensión3. El primer reporte de enteropatía inducida por olmesartán fue en 2012, y desde entonces se ha publicado una gran cantidad de reportes de casos y revisiones que describen este evento adverso1,3–7. La patogénesis de la diarrea inducida por olmesartán permanece poco clara. Sin embargo, el intervalo largo entre el comienzo de la terapia con olmesartán y el desarrollo sintomático sugiere un mecanismo inmune mediado por células8,9.
El hecho de que sea un efecto de clase sigue siendo dudoso, dado que hay reportes que describen efectos similares en pacientes tomando otros antagonistas de los receptores de la angiotensina ii, aunque aquellos eventos parecen ser menos frecuentes10.
Su espectro clínico es vasto, pero la mayoría de los pacientes experimentan diarrea, pérdida de peso y fatiga1,3–7 Un hallazgo de interés en nuestro caso fue el episodio de TVP. La TVP es un efecto secundario poco común del olmesartán, y según nuestro conocimiento no existen reportes en la literatura médica que correlacionen la enteropatía inducida por olmesartán con la TVP. La explicación más plausible podría ser el estado protrombótico secundario a la deshidratación e inmovilidad de la paciente.
La anemia normocítica normocrómica y la hipoalbuminemia son las anormalidades de laboratorio más frecuentes en la presentación de esta entidad. La endoscopia alta puede ser normal, o mostrar una apariencia nodular de la mucosa duodenal. El hallazgo histopatológico más común es el aplanamiento del patrón velloso duodenal (tanto total como parcial) y el incremento de linfocitos intraepiteliales (LIE) en la mucosa del duodeno. Contrario a la enfermedad celiaca, el aplanamiento del patrón velloso duodenal no siempre se asocia con los LIE1,3–7.
Con respecto al tratamiento, los reportes de la literatura han demostrado que la suspensión del olmesartán condicionó la remisión clínica en todos los pacientes, y en la mayoría de ellos una recuperación duodenal histológica1,3–7.
Nuestro caso es un ejemplo típico de la falta de conciencia por parte de los médicos de esta nueva entidad. Debido al diagnóstico tardío se continuó el curso clínico y condicionó a un conjunto de eventos clínicos catastróficos que incluyeron deshidratación severa, shock hipovolémico, insuficiencia renal aguda, acidosis metabólica y TVP.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses.

Obstrucción intestinal por cápsula endoscópica en un paciente con síndrome de Peutz Jeghers

Rev Gastroenterol Mex 2018;83:202-4 - Vol. 83 Núm.2 DOI: 10.1016/j.rgmx.2016.10.009


Obstrucción intestinal por cápsula endoscópica en un paciente con síndrome de Peutz-Jeghers
Bowel obstruction involving capsule endoscopy in a patient with Peutz-Jeghers syndrome
F.B. Roesch-Dietlena,, A.D. Cano-Contrerasb, A. Meixueiro-Dazaa, J.M. Remes-Trochea, P. Grube-Pagolac
Departamento de Gastroenterología, Instituto de Investigaciones Médico Biológicas, Universidad Veracruzana, Veracruz, Veracruz, México
Departamento de Medicina Interna, Hospital Regional de Alta Especialidad, Servicios de Salud de Veracruz, Veracruz, Veracruz, México
Departamento de Anatomía Patológica, Hospital de Alta Especialidad, Centro Médico Nacional «Adolfo Ruiz Cortines», Instituto Mexicano del Seguro Social, Veracruz, Veracruz, México

El síndrome de Peutz-Jeghers (SPJ) es una enfermedad de patrón hereditario autosómico dominante caracterizado por la presencia de pólipos hamartomatosos y pigmentación mucocutánea, su prevalencia es de uno por cada 8,300 a 29,000 nacidos vivos; las áreas del tracto gastrointestinal afectadas con mayor frecuencia son el intestino delgado, el yeyuno y el íleon (65-95%), y en menor grado el colon (60%) y el estómago (50%), y puede dar lugar a complicaciones como la obstrucción de la luz intestinal, el sangrado y el elevado riesgo de neoplasias intestinales y extraintestinales1-3.
Presentamos el caso de un paciente masculino de 30 años de edad, atendido en el Instituto de Investigaciones Médico-Biológicas de la Universidad Veracruzana con antecedente familiar de padre con pólipos intestinales y cuadro de un año de evolución caracterizado dolor abdominal, náuseas, meteorismo y estreñimiento acompañado de anorexia, adinamia, pérdida de peso, encontrándose como signo relevante la presencia de manchas hipercrómicas en labio superior y paladar. Se realizó colonoscopia, que mostró la presencia de múltiples lesiones poliploides sésiles de tamaño variable entre 0.3 y 2cm a lo largo de todo el colon y en el íleon terminal. El estudio histopatológico reportó pólipos hamartomatosos pediculados con componente histológico estromal y epitelial, con proliferación arborescente de músculo liso, integrado con ello el diagnóstico de SPJ.
Un año después, acudió nuevamente por persistencia del dolor, ahora localizado en el flanco izquierdo, distensión abdominal, estreñimiento importante, náuseas y vómitos, y ataque al estado general; se decidió realizar estudio de cápsula endoscópica modelo Pillcam (Given Imaging), la cual mostró en la cámara gástrica, el duodeno, el yeyuno y el íleon la presencia de múltiples pólipos sésiles, sin lograr avanzar a colon debido a la presencia de un pólipo de gran tamaño. En los siguientes 7 días se intensificó el dolor, acompañado de síntomas y signos francos de obstrucción intestinal sin expulsión de la cápsula, corroborados por una placa simple de abdomen, y la presencia de la cápsula en la zona correspondiente al íleon, tomándose la decisión de realizar enteroscopia anterógrada de doble balón, logrando visualizarse múltiples pólipos ramificados, erosionados, ulcerados con sangrado en capa, encontrándose la cápsula detenida en el íleon y un pólipo de gran tamaño que no permitió el paso del endoscópico, corroborándose la obstrucción intestinal (fig. 1 A). Las maniobras para tratar de extraerla fueron infructuosas debido al impacto de la misma sobre el sitio estenosado, por lo cual el paciente fue sometido a resección quirúrgica de un segmento de 77cm de íleon terminal con ileotransversoanastomosis (fig. 1. B).

A) Colonoscopia en la cual se observa la presencia de pólipo de gran tamaño. B) Pieza quirúrgica que muestra el corte de la luz del intestino con incontables pólipos y cápsula endoscópica obstruyendo su luz en una zona de estenosis en el íleon.
Figura 1.
(0.18MB).
A) Colonoscopia en la cual se observa la presencia de pólipo de gran tamaño. B) Pieza quirúrgica que muestra el corte de la luz del intestino con incontables pólipos y cápsula endoscópica obstruyendo su luz en una zona de estenosis en el íleon.
El estudio histopatológico de la pieza mostró incontables pólipos de diverso tamaño desde 0.2 hasta 5cm; el mayor de ellos obstruía el 90% de la luz, encontrándose la cápsula en la parte proximal de la lesión. El estudio microscópico reveló pólipos múltiples con hemorragia y ulcerados, y la lesión estenosada correspondió a un pólipo con displasia de alto grado focal y un aspecto seudoinvasivo estromal (fig. 2 A y B).

Estudio histopatológico de la lesión. A) Fotomicrografía a bajo aumento; se observan numerosos pólipos de Peutz-Jeghers que presentan de manera característica gruesas bandas de músculo liso entre los islotes de tejido epitelial. B) Fotomicrografía a gran aumento del pólipo de mayor tamaño que presenta displasia de alto grado
Figura 2.
(0.18MB).
Estudio histopatológico de la lesión. A) Fotomicrografía a bajo aumento; se observan numerosos pólipos de Peutz-Jeghers que presentan de manera característica gruesas bandas de músculo liso entre los islotes de tejido epitelial. B) Fotomicrografía a gran aumento del pólipo de mayor tamaño que presenta displasia de alto grado
Posterior a la resección intestinal, el paciente presentó evento vascular cerebral de tipo isquémico en el hemisferio derecho, asociado a foramen oval permeable diagnosticado por ultrasonido transesofágico, el cual ocasionó disminución de la fuerza y la sensibilidad en las extremidades izquierdas. La evolución posterior fue satisfactoria, con mejoría considerable de su estado general, tránsito intestinal normal y sometido a rehabilitación física, con buena respuesta neuromuscular.
Peutz describió en 1921 la relación existente entre la pigmentación mucocutánea y la poliposis intestinal al estudiar a 7 miembros de una familia. Años más tarde, en 1949, Jeghers et al. publicaron el carácter hereditario autosómico dominante y el riesgo elevado de cáncer que presentan los pacientes con dicha patología; sin embargo; no fue hasta 1954 cuando Bruwer et al. acuñaron por primera vez el término de «síndrome de Peutz-Jeghers»4. Su incidencia es baja, sin predominio de género ni raza; la edad promedio de diagnóstico es entre los 9 a 39 años, con una media de 23 años5. El 75% de los casos es resultado de la herencia dominante de la mutación genética presente en el cromosoma 19p 13.3, que codifica una serina-treonina-cinasa conocida como STK11/LKB1, y aunque su función no ha sido bien determinada, se cree que tiene un papel en desarrollo de arquitectura celular, originando una desorganización tisular de penetrancia variable que da origen a la formación de pólipos de localización variable, así como presentación de manchas hipercrómicas6,7.
Nuestro caso se trató de un paciente joven que cumplió con los criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud (presencia de 3 pólipos de Peutz-Jeghers confirmados por estudio histológico, con historia familiar de SPJ y con pigmentación mucocutánea)8, el cual presentó un cuadro de oclusión intestinal a nivel del íleon terminal por la enfermedad polipósica, en la cual se impactó la cápsula endoscópica, situación poco frecuente y que requirió resección intestinal del segmento afectado y que presentó un accidente vascular cerebral en el postoperatorio debido a un embolo séptico a través del foramen oval, y consideramos que no guarda relación con la patología gastrointestinal.
Se ha descrito en la literatura por varios autores que los pacientes jóvenes con SPJ tienen un elevado riesgo de desarrollar cáncer del tracto digestivo (15-18 veces mayor que la población general), por lo cual nuestro enfermo deberá ser sometido a seguimiento endoscópico con el objeto de detectar en forma temprana la posible malignización de los pólipos hamartomatosos9,10.
Financiación
Se utilizaron únicamente recursos institucionales.
Conflicto de intereses
No existe conflicto de intereses económicos, profesionales o personales de ninguno de los autores.

Escala RIPASA para el diagnóstico de apendicitis aguda:comparación con la escala de alvarado modificado

Rev Gastroenterol Mex 2018;83:112-6 - Vol. 83 Núm.2 DOI: 10.1016/j.rgmx.2017.06.002

Escala RIPASA para el diagnóstico de apendicitis aguda: comparación con la escala de Alvarado modificada
The RIPASA score for the diagnosis of acute appendicitis: A comparison with the modified Alvarado score
C.Z. Díaz-Barrientosa,, A. Aquino-Gonzálezb, M. Heredia-Montañob, F. Navarro-Tovarb, M.A. Pineda-Espinosab, I.A. Espinosa de Santillanac
Servicio de Coloproctología, Hospital Universitario de Puebla, Puebla, México
Servicio de Cirugía General, Hospital Universitario de Puebla, Puebla, México
Facultad de Estomatología, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México
Recibido 25 julio 2016, Aceptado 21 junio 2017
Introducción y objetivos
La apendicitis aguda es la primera causa de las urgencias quirúrgicas en todo el mundo, con una incidencia de 1.17 a 1.9 por 1,000 habitantes por año y un riesgo durante la vida de padecerla de 8.6% en los hombres y de 6.7% en las mujeres. El rango de edad más común es entre los 25-35 años de edad1,2.
La apendicitis aguda, a pesar de ser un problema de salud común, permanece como un diagnóstico difícil de establecer, particularmente entre jóvenes, ancianos y mujeres en edad reproductiva, ya que existe una serie de condiciones inflamatorias genitourinarias o ginecológicas que pueden presentar síntomas y signos similares a los de apendicitis aguda3. El diagnóstico se basa puramente en la historia clínica y la exploración física, combinándose con resultados de estudios de laboratorio tales como la elevación en el recuento de los glóbulos blancos4.
La apendicectomía realizada de forma tardía para mejorar la exactitud diagnóstica incrementa el riesgo de perforación apendicular y sepsis, lo que incrementa la morbimortalidad (infección del sitio quirúrgico 8-15%, perforación 5-40%, abscesos 2-6%, sepsis y muerte 0.5-5%)1,3. Por el contrario, el diagnóstico prematuro de apendicitis conlleva una reducción en la exactitud diagnóstica, con el consecuente incremento de apendicetomías negativas o innecesarias, lo que se reporta en un 20-40% aproximadamente3. La exactitud en el diagnóstico puede ser mejorada con el uso de ecografía o tomografía, aunque estas modalidades pueden tener un alto costo o no estar disponibles institucionalmente3,5.
Diversos sistemas de puntuación se han creado con el fin de incrementar la certeza diagnóstica de apendicitis; son baratos, no invasivos y fáciles de usar o reproducir4,5. Asignan valores numéricos para definir signos y síntomas; generalmente utilizan signos clínicos de afección abdominal (tipo, localización y migración del dolor, temperatura, signos de irritación peritoneal, náuseas y vómitos, entre otros) y hallazgos de laboratorio (leucocitosis)5.
La escala de Alvarado modificada es probablemente la más difundida y la de mayor aceptación en los servicios de urgencias del mundo, con una sensibilidad de 68-82% y especificidad de 75-87.9%1,5 y toma en cuenta la puntuación mostrada en el tabla 1. Dicha escala permite que los pacientes con dolor abdominal en la fosa iliaca derecha sean clasificados en 3 grupos de acuerdo con la probabilidad de tener apendicitis: a) riesgo bajo (0-4 puntos, probabilidad de apendicitis 7.7%); b) riesgo intermedio (5-7 puntos, probabilidad de apendicitis 57.6%); y c) riesgo alto (8-10 puntos, probabilidad de apendicitis 90.6%)1.

Tabla 1.
Criterios de la escala de Alvarado modificada
Síntomas Valor 
Migración del dolor a FID. 
Anorexia 
Náuseas o vómito 
Signos
Dolor en cuadrante inferior derecho 
Signo de Blumberg (rebote) 
Fiebre 
Estudios de laboratorio
Leucocitos>10,000/mm3 
Neutrofilia>70% 
Total de puntuación 10 
FID: fosa iliaca derecha.
La escala The Raja Isteri Pengiran Anak Saleha appendicitis (RIPASA) es relativamente nueva. Fue elaborada en 2010 en el Hospital RIPAS, al norte de Borneo, en Asia, y presenta una mejor sensibilidad (98%) y especificidad (83%)1,4. Los parámetros de dicha escala se describen en la tabla 2. La interpretación de la escala de acuerdo al puntaje sugiere 4 grupos de manejo: a) <5 puntos (improbable, observación del paciente); b) 5-7 puntos (baja probabilidad, observación en urgencias, realizar ultrasonido abdominal); c) 7.5-11.5 puntos (alta probabilidad, valoración por cirujano y preparar para apendicectomía); y d)>12 puntos (diagnóstico de apendicitis, apendicectomía)1.

Tabla 2.
Escala RIPASA
Puntuación 
Hombre 
Mujer 0.5 
<39.9 años 
>40 años 0.5 
Extranjeroa 
Síntomas
Dolor en fosa iliaca derecha 0.5 
Náuseas/vómitos 
Dolor migratorio 0.5 
Anorexia 
Síntomas<48
Síntomas>480.5 
Signos
Hipersensibilidad en FID 
Resistencia muscular voluntaria 
Rebote 
Rovsing 
Fiebre >370C <390
Estudios de laboratorio
Leucocitosis 
Examen general de orina negativo 
Total de puntuación 16 
FID: fosa iliaca derecha.

a
Pacientes no residentes de México
En México se han realizado pocos estudios que comparen los diversos sistemas de puntuación en apendicitis. Un estudio realizado por Reyes García en el Hospital General de México tuvo los siguientes resultados: la escala de Alvarado presentó una sensibilidad de 89.5% y especificidad de 69.2%, la de RIPASA presentó una sensibilidad de 91.2% y especificidad de 84.6%2. Por lo anterior, el objetivo del estudio fue comparar la escala de Alvarado modificada y la escala RIPASA para el diagnóstico de pacientes con dolor abdominal y sospecha de apendicitis aguda, con la intención de incrementar la certeza diagnóstica.
Material y métodos
Estudio observacional analítico y prospectivo, realizado de julio de 2012 a febrero de 2014 en el Hospital Universitario de Puebla.
Se incluyeron los pacientes intervenidos quirúrgicamente con el diagnóstico presuntivo de apendicitis aguda en el Hospital Universitario de Puebla, que completaron los requisitos para ser valorados por ambas escalas, de cualquier edad, de cualquier sexo. La escala fue aplicada por residentes de cirugía general, previamente adiestrados en el llenado correcto. Se excluyeron los pacientes que no completaron los estudios de laboratorio para ser evaluados por ambas escalas y se eliminó a los pacientes con sospecha inicial de apendicitis aguda en los que antes del evento quirúrgico se descartó el diagnóstico de apendicitis aguda.
Las variables estudiadas fueron la edad, el resultado quirúrgico, el resultado de puntaje en la escala de Alvarado modificada y en la escala RIPASA.
Para el análisis de datos se realizó estadística descriptiva de los datos demográficos de la población, medidas de tendencia central, análisis para pruebas diagnósticas (sensibilidad, especificidad, valores predictivos positivos y negativos). Y con estos datos se realizó curva de ROC para valorar ambas escalas utilizando el programa SPSS versión 20.0.
Resultados
Durante el periodo comprendido entre febrero de 2013 a febrero de 2014 fueron evaluados 72 pacientes, los cuales fueron intervenidos quirúrgicamente con sospecha de apendicitis. Ambas escalas fueron completadas previamente al evento quirúrgico. A todos los pacientes se les realizó radiografías del abdomen en 2 posiciones como parte del protocolo de estudio, a 21 mujeres se les realizó ultrasonido de abdomen y a 17 pacientes se les realizó tomografía simple de abdomen. De los pacientes incluidos el de menor edad tenía 9 años y el mayor 85 años, con una población predominantemente joven, con una edad media de 36.79 ± 20.53 años. Se encontraron 21 hombres (29.2%) y 51 mujeres (70.8%) con una relación 1:2.4.
Se tomó inicialmente un grupo piloto de 17 (23.6%) pacientes, a los cuales se les realizó estudio histopatológico para verificar la concordancia con el diagnóstico posquirúrgico dictado por el cirujano al terminar la cirugía. Todos los diagnósticos emitidos por el cirujano fueron confirmados con el estudio histopatológico.
De los 72 casos intervenidos con sospecha de apendicitis aguda 41 casos (56.9%) corresponden a apendicitis no complicada, 19 casos (26.4%) a apendicitis complicada y 12 casos (16.7%) correspondieron a un diagnóstico diferente de apendicitis, incluida apéndice blanca.
Los 60 pacientes con hallazgo operatorio de apendicitis tuvieron diagnóstico histopatológico correspondiente a dicha enfermedad.
Para valorar ambas escalas se realizó un cálculo de manera independiente: curva ROC, sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo (VPP) y valor predictivo negativo (VPN). Ambas escalas fueron evaluadas por un comité de expertos, los cuales por consenso determinaron como puntuación umbral óptima para diagnosticar apendicitis de 8.5 puntos para la escala de RIPASA. Los resultados fueron: curva ROC (área 0.595), sensibilidad (93.3%), especificidad (8.3%), VPP (91.8%), VPN (10.1%). Para la escala de Alvarado modificada se tomó como puntuación umbral óptima para diagnosticar apendicitis de 6 puntos. Los resultados fueron: curva ROC (Área 0.719), sensibilidad (75%), especificidad (41.6%), VPP (93.7%), VPN (12.5%) (fig. 1).

Resultados de sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo, valor predictivo negativo, para escala de Alvarado modificada y RIPASA.
Figura 1.
(0.07MB).
Resultados de sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo, valor predictivo negativo, para escala de Alvarado modificada y RIPASA.
Discusión y conclusiones
El diagnóstico de apendicitis aguda se establece por la historia clínica y la exploración física con un 75% a 90% de exactitud. Sin embargo, el diagnóstico debe respaldarse por estudios paraclínicos6,7. La exploración física completa del abdomen debe incluir tacto rectal y las mujeres deben ser sometidas a examen pélvico. El diagnóstico incorrecto o tardío aumenta el riesgo de complicaciones como infección de la herida quirúrgica (8% a 15%), perforación del apéndice (5% a 40%), abscesos (2% a 6%), sepsis y muerte (0.5% a 5%)8.
La aplicación de las escalas de Alvarado modificada y RIPASA puede ser fácilmente llevada a cabo por médicos residentes, en rotación por los servicios de urgencias médico-quirúrgicas, tal como fue realizado en nuestro hospital para el presente estudio9–11.
Uno de cada 15 o 20 mexicanos presentará apendicitis aguda en algún momento de su vida. Durante la fase prodrómica las manifestaciones clínicas pueden ser vagas e inciertas, e incluso similares a otros procesos patológicos. La falla de realizar un diagnóstico temprano eleva el riesgo de complicaciones. En la presente investigación se encontró un mayor número de pacientes con apendicitis no complicada, lo cual denota que se operó al paciente en el tiempo adecuado. Además el diagnóstico retardado ha demostrado que incrementa los costos hospitalarios2,6,12.
La escala de Alvarado puede ser utilizada como método de cribado en pacientes en los que se sospecha de apendicitis aguda. El presente estudio puso de manifiesto que dicha escala demostró mayor especificidad que la escala de RIPASA, contrario a lo reportado en la bibliografía1,7,13–15. La escala RIPASA propuesta en 2010 evalúa otros parámetros como la edad y el tiempo de evolución de la enfermedad, sin embargo, en el presente estudio no se demostró que estos datos tengan significado estadístico1,2.
En conclusión, la escala de RIPASA comparada con la escala de Alvarado modificada no demostró ninguna ventaja. Actualmente la escala de Alvarado modificada es la escala más usada en los servicios de urgencias. Por otro lado, la escala de RIPASA ha demostrado en diversos estudios mayor precisión diagnóstica, sin embargo, en la presente investigación no probó diferencia estadísticamente significativa que sustente su aplicación de manera rutinaria.
La escala RIPASA en nuestro estudio tiene alta sensibilidad y baja especificidad, debido a que cuenta con puntuaciones ya positivas para nuestra población como el ítem «extranjero» y 6 puntos para la exploración física, lo cual depende de quién la realice. Y en nuestros pacientes no se realizó tomografía de abdomen, que es el estándar de oro para el diagnóstico de dicha enfermedad. Otra causa puede ser que no se ha validado la escala RIPASA a nuestro idioma, pues consideramos fue realizada para otra población, y como lo menciona Anand Singla en sus conclusiones los resultados deberán ser evaluados con una muestra mayor, con ambos sexos y en diferentes condiciones geográficas16.
Responsabilidades éticasProtección de personas y animales
Los autores declaran que los procedimientos seguidos se conformaron a las normas éticas del comité de experimentación humana responsable y de acuerdo con la Asociación Médica Mundial y la Declaración de Helsinki.
Confidencialidad de los datos
Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.
Derecho a la privacidad y consentimiento informado
Los autores han obtenido el consentimiento informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este documento obra en poder del autor de correspondencia.
Financiación
No se recibió patrocinio de ningún tipo para llevar a cabo este artículo/estudio.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.